De espaldas al público, un hombre enfrenta a decenas de máscaras que lo auscultan inmóviles desde sus ojos vacíos. El hombre extiende la mano y elige su nueva cara. Cuando la máscara se encastra sobre su rostro, ya nada volverá a ser lo mismo (ni en ésta ni en las demás funciones).
El hombre detrás de las máscaras es el actor Marcelo Savignone y su espectáculo Vivo (que concibió, actúa y dirige) recupera el género de improvisación pero a partir del trabajo con máscaras balinesas de tipo Bondres, que cubren una parte del rostro. Partiendo de algunas consignas sugeridas por el público, Savignone desarrolla personajes y parlamentos, con una fluidez tal que cuesta creer que no está amparado por un guión. Sin embargo, no lo está: quien vaya a ver Vivo más de una vez advertirá que no se trata de un espectáculo cerrado, sino que permite un sinnúmero de variantes y posibilidades, de acuerdo a lo que el público, el azar y las máscaras dicten. En un escenario que recrea para las butacas la intimidad del camarín del actor, Savignone da cátedra de actuación en una puesta minimalista y efectiva (cabe destacar el impecable timing de la iluminación que acompaña el cierre de cada impro) en la que cada elemento funciona a la perfección.
Como quien se despoja de un velo, Savignone termina el espectáculo con el rostro descubierto pero oculto entre penumbras y desde allí vuelve a componer a los distintos personajes que circularon en escena, en un monólogo que recupera sus historias, con remates certeros que impactan como flechas.
El programa de la obra está impreso sobre una máscara de papel. Una invitación a conseguir un elástico, atar dos nudos, y calzarse esa pantalla sobre el rostro, dejando sólo la mirada al descubierto, invitando a mirarnos desde otros ojos.
Vivo. Teatro e improvisación por Marcelo Savignone.
Sábados a las 20:30. Ciudad Cultural Konex. Sarmiento 3131
Localidades a partir de $30
